Aprender a controlar el apetito es imprencisdible en un plan de control de peso. Una vez que hayas aprendido a identificar estas sensaciones, tendrás que aprender a controlar tus respuestas ante ellos…
LA SACIEDAD. Hace referencia a la cantidad de tiempo que necesitamos para sentirnos llenos; en otras palabras, cuanto tarda el semáforo en cambiar de verde a rojo.
EL APETITO. Casi todo el mundo come porque empieza a sentirse hambriento. Otras personas han optado por comer en horas puntuales, así que comen independientemente de que estén hambrientos o no. Otros actúan en respuesta a su estado anímico: enfado, ansiedad, infelicidad, etc. Estos estados anímicos son algo así como “tipos de hambre psicológica”, y pueden tener mucho peso a la hora de hacernos comer (y comer en exceso).
Si reconoces que usualmente comes mucho, mas de lo que necesitas para sentirte simplemente saciado, podría ayudarte hacer una anotación en tu agenda sobre como te sientes después de comer, por ejemplo “me he quedado con algo de hambre” o “me siento muy lleno, he comido demasiado”.
Consejos dietéticos
- Come proteínas en todas las comidas. Las proteínas actúan como “supresoras del apetito”, y pueden ser nuestras aliadas en el control del apetito.
- Prohíbete azucares simples, y si sucumbes a ellos, asegúrate de que estén mezclados con otros alimentos.
- Consume alimentos ricos en fibra. La fibra sumada al agua nos puede resultar saciante.
- Come cinco comidas diarias. Hacer comidas repartidas a lo largo del día, puede ayudarnos a no sufrir hambre.
- Haz ejercicio. Ayuda a regular el apetito y controlar el hambre y la grasa almacenada (por no mencionar el consumo de calorías y el aumento del volumen muscular).
miércoles, 26 de mayo de 2010
viernes, 21 de mayo de 2010
Algas: sol y mar frente a procesamiento industrial
¿Qué nos pueden aportar?
Vivimos en una engañosa abundancia alimentaria, pero cantidad y calidad no siempre van de la mano: productos desnaturalizados, refinados, enlatados, congelados… “Las hortalizas y las frutas de ahora no saben” dicen nuestros mayores. Y no hablemos ya de la “comida basura”, sobre todo si es cierto aquello de “somos lo que comemos”…
Y las algas son justo lo contrario: un alimento natural, crece por sus medios, con alto poder nutritivo y pocas calorías, mucha fibra y casi sin grasas.
En su composición destacan:
• Minerales, hasta 10 veces más hierro (espagueti de mar) que las lentejas o calcio (Wakame y musgo de irlanda) respecto a la leche de vaca
• Proteínas de alto valor biológico, con todos los aminoácidos esenciales, de calidad similar a la del huevo
• Vitaminas, presentes en cantidades importantes, con especial mención a la B12, ausente de los vegetales terrestres: la gran preocupación de muchos vegetarianos.
• Fibra, mayor cantidad que la lechuga y similar a la col
• Sus pocas grasas y bajísimo poder calórico las hacen perfectas para adelgazar, la celulitis y el colesterol.
• Finalmente, para mejorar y conservar, mejorando ostensiblemente las propiedades de otros alimentos. (Sobre esto hay cantidad de recetas y aplicaciones, p.ej. gases, digestiones pesadas, molestias estomacales, etc…,)
Si quereis más información, no dudeis en preguntárnos.
Vivimos en una engañosa abundancia alimentaria, pero cantidad y calidad no siempre van de la mano: productos desnaturalizados, refinados, enlatados, congelados… “Las hortalizas y las frutas de ahora no saben” dicen nuestros mayores. Y no hablemos ya de la “comida basura”, sobre todo si es cierto aquello de “somos lo que comemos”…
Y las algas son justo lo contrario: un alimento natural, crece por sus medios, con alto poder nutritivo y pocas calorías, mucha fibra y casi sin grasas.
En su composición destacan:
• Minerales, hasta 10 veces más hierro (espagueti de mar) que las lentejas o calcio (Wakame y musgo de irlanda) respecto a la leche de vaca
• Proteínas de alto valor biológico, con todos los aminoácidos esenciales, de calidad similar a la del huevo
• Vitaminas, presentes en cantidades importantes, con especial mención a la B12, ausente de los vegetales terrestres: la gran preocupación de muchos vegetarianos.
• Fibra, mayor cantidad que la lechuga y similar a la col
• Sus pocas grasas y bajísimo poder calórico las hacen perfectas para adelgazar, la celulitis y el colesterol.
• Finalmente, para mejorar y conservar, mejorando ostensiblemente las propiedades de otros alimentos. (Sobre esto hay cantidad de recetas y aplicaciones, p.ej. gases, digestiones pesadas, molestias estomacales, etc…,)
Si quereis más información, no dudeis en preguntárnos.
sábado, 15 de mayo de 2010
¿Cómo empiezas el día?
¿Os habeis fijado en que cada vez hay más personas que se interesan en una alimentación más sana y natural?. Y el mejor modo de empezar es revisando nuestros hábitos al inicio del día, ya que un buen despertar y un desayuno completo y equilibrado será fuente de energía y optimismo para todo el día. Hay estudios que vinculan el buen humor con un desayuno adecuado, pero de eso hablaremos otro día…
Es importante despertarnos con tiempo, sin sobresaltos y cuidándonos exteriormente (aseándonos y vistiendo) e interiormente desayunando en un ambiente armonioso y con alimentos sanos, naturales y nutritivos. Esto no es difícil si concedemos a estas tareas el tiempo que realmente se merecen:
que si los horarios laborales, que los programas de la tele acaban tarde, que si siempre surgen estresantes imprevistos… al final eso se traduce en menos horas de sueño. Y por ello muchas personas tienden a recuperar ese descanso perdido al inicio del nuevo día, con lo que el desayuno pasa a ser un mero trámite sin importancia. Lo urgente, una vez más, no nos deja tiempo para lo importante.
Se desayuna con prisas y el contenido nutricional de los desayunos es escaso.
Desayunar no solo implica modificar el contenido o los alimentos que tomamos, también es necesario cambiar de actitud, la forma en que nos enfrentamos al nuevo día.
Un desayuno saludable es la forma más inteligente de prepararnos frente a las exigencias del día que comienza. Pruébalo, te sorprenderá comprobar como puede cambiar nuestro estado física y emocionalmente.
Es importante despertarnos con tiempo, sin sobresaltos y cuidándonos exteriormente (aseándonos y vistiendo) e interiormente desayunando en un ambiente armonioso y con alimentos sanos, naturales y nutritivos. Esto no es difícil si concedemos a estas tareas el tiempo que realmente se merecen:
que si los horarios laborales, que los programas de la tele acaban tarde, que si siempre surgen estresantes imprevistos… al final eso se traduce en menos horas de sueño. Y por ello muchas personas tienden a recuperar ese descanso perdido al inicio del nuevo día, con lo que el desayuno pasa a ser un mero trámite sin importancia. Lo urgente, una vez más, no nos deja tiempo para lo importante.
Se desayuna con prisas y el contenido nutricional de los desayunos es escaso.
Desayunar no solo implica modificar el contenido o los alimentos que tomamos, también es necesario cambiar de actitud, la forma en que nos enfrentamos al nuevo día.
Un desayuno saludable es la forma más inteligente de prepararnos frente a las exigencias del día que comienza. Pruébalo, te sorprenderá comprobar como puede cambiar nuestro estado física y emocionalmente.
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